La clave es la productividad

Clave de solLa productividad no es un concepto vago. Aunque los vagos no entienden ese concepto. Productividad significa trabajar muchas horas y hacerlo con intensidad, sin perder el tiempo. Es sinónimo de trabajar desde muy pronto, por la mañana y acabar muy tarde, por la noche. Productividad es idéntico a no perder el tiempo, no hacer parones injustificados para tomar el café, el aperitivo o largas comidas. Es aprovechar el tiempo al máximo, para producir algo –un bien o un servicio-, dando un resultado. Es procurar hacer las cosas con perfección, con excelencia. Por un trabajo así, vale la pena pagar mucho dinero. Es un trabajo que merece ser muy bien remunerado. Excluye a los chapuzas, a los que se escaquean, a los que no les gusta trabajar y no paran de quejarse y están constantemente agarrándose a privilegios de clase o antigüedad. Un ejemplo excelente de trabajo muy productivo es el que durante treinta años hacía Steve Jobs, fundador de Apple, que trabajaba de 7 de la mañana a 9 de la noche todos los días y no perdía un momento en tonterías. Los que no quieren ser productivos siempre acuden al mismo argumento, desprovisto de argumentos: “Es que Steve Jobs ganaba mucho dinero”. Mi respuesta es: “lógico, y es un dinero muy bien ganado, por merecido”. El apóstol San Pablo, en una de sus cartas dice: “El que no trabaje, que no coma”, puesto que se encontró con una comunidad de cristianos a los que les gustaba más la contemplación que la producción, pero vivían a costa de otras comunidades de cristianos, que sí trabajaban mucho. Santa Teresa, a este respecto, escribió que “Dios está entre los pucheros”, es decir, tanto en el oratorio como en la cocina.

Dicho todo lo anterior, la mediación del catedrático de Derecho del Trabajo, Gregorio Tudela, en el conflicto de Iberia, deja claro que los empleados de Iberia tienen que ser más productivos: hay que reducir días de libranza, aumentar el número de horas de trabajo, eliminar privilegios fruto de la simple antigüedad y, en definitiva, empezar a hacer las cosas como si Iberia fuera una empresa privada y no un ministerio aéreo. Se critica a ciertos directivos porque obtienen altos salarios y fuertes indemnizaciones. Pero no se quiere considerar que esos mismos ejecutivos trabajan catorce horas diarias con extrema intensidad, incluidos fines de semana. Y generando resultados tangibles para su empresa. Los que tanto critican a esos directivos, deberían de ir menos al bar y, en cambio, dedicar más horas a trabajar intensamente. Quizá, entonces, ganarían más. Ayer me hablaban de un profesional que, ante las continuas ofertas de su empresa para ser ascendido y ganar más dinero, esta persona rechazaba el ofrecimiento porque “tiene tanto aprecio por su vida personal, que ni quiere trabajar más horas ni quiere ganar más dinero”. Esto es plenamente respetable: eso sí, añado yo, que luego no se queje si otros, que trabajan mucho más y mucho mejor, ganan más dinero que él. Hasta el comunista Karl Marx escribió aquello de “a cada uno, según su capacidad”. Y ahí está, también, la parábola de los talentos del Evangelio. Si un profesional trabaja mucho, bien y da resultados, es lógico que gane mucho. En cambio, si trabaja poco, lo hace con poca intensidad y no genera nada o poco positivo para su empresa, es normal que gane menos dinero. Productividad y salarios deben estar muy estrechamente unidos. Uno de los tres principios generales del Derecho estipula que “a cada uno, hay que darle lo suyo”, que es una formidable y perfecta definición del concepto de “Justicia”.

La mediación en Iberia del catedrático Tudela vuelve a un punto de partida que la compañía aérea ya había puesto encima de la mesa previamente: en cuanto al número de despidos, las rebajas de salario, los aumentos de productividad y la forma de llevar a cabo la racionalización de los recursos, esto es, mediante el ERE 72/01 que prima las prejubilaciones y las jubilaciones incentivadas, frente a la reforma laboral que el propio Gobierno aprobó en febrero de 2012. También el número de personas despedidas, sugerido por el mediador es casi idéntico al que propuso Iberia, antes de la huelga. Según publican muchos medios de comunicación el 7 de marzo de 2013, varios ministros (Fomento, Trabajo, Industria), están dispuestos a pasar por alto la reforma laboral del gobierno en el caso de Iberia, con tal de que se desconvoque la huelga, haya un acuerdo que permita a Iberia reestructurarse al tiempo que hay paz social, y la compañía puede volver a ser viable mediante la tan necesaria rentabilidad. Todos estos son objetivos empresariales, que no tienen nada que ver con las cortinas de humo de la españolidad de Iberia y otras simplezas del estilo.

Lo verdaderamente importante es que Iberia pueda volver a ser rentable y empezar de nuevo a crecer. Entonces habrá oportunidades profesionales para los que quieran trabajar y prosperar con Iberia.

Imagen, por julianrod

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